
Conviene evaluar si el proveedor puede adaptar horarios y protocolos a la dinámica real de la oficina (reuniones, atención a visitas, jornadas híbridas), y no solo ofrecer un servicio estandarizado sin ajuste al cliente.
Los más frecuentes: no diferenciar frecuencias entre superficies de alto contacto y mobiliario general, no tener un cronograma por escrito, y rotar personal sin transmitir el protocolo específico de cada oficina.
Las áreas comunes (cocina, sanitarios, superficies de alto contacto) requieren limpieza diaria. Otras tareas —vidrios, alfombras, limpieza profunda de mobiliario— pueden programarse con frecuencia semanal o mensual, según el uso del espacio.
Sí. La ley aplica a todo establecimiento del territorio nacional, persiga o no fines de lucro, sin excepción por el tipo de actividad, lo que incluye a las oficinas administrativas.