
Dos etapas: limpieza gruesa (retiro de escombros y residuos de construcción) y limpieza fina (vidrios, pisos, sanitarios, herrajes y detalles de terminación), con un checklist de verificación antes de la entrega.
Conviene coordinarla apenas se define la fecha de entrega, para que el servicio pueda planificarse en función del avance real de la obra y evitar que se resuelva de urgencia en los últimos días.
La limpieza gruesa retira volumen de residuos y suciedad de obra (escombros, polvo grueso, restos de embalaje). La limpieza fina trabaja el detalle de terminación: vidrios, pisos pulidos, sanitarios y herrajes, dejando el espacio en condiciones de entrega.
Además de la terminación constructiva en sí, espera un espacio sin residuos de obra, superficies sin manchas ni restos de material, y ambientes listos para uso inmediato, sin pasos de limpieza pendientes a su cargo.